
Witch Burning es el debut y despedida de estos pioneros en el uso del Moog al servicio del Rock más radical conocidos como Salem Mass, que se puede resumir como toda una barbaridad abrasiva y sofocante.
¿Sofocante?... Sí, esa es la primera palabra que puedo traer a la mente después de escuchar el tema de entrada y que da nombre al álbum ‘’Witch Burning’’, donde poco más de diez minutos de la mas desenfrenada omnipotencia del teclado bastan para precisamente eso: Sofocar, producir calor y demostrar que la combustión espontánea humana es algo real… Por suerte antes de que eso suceda llega ‘’My Sweet Jane’’ y el disco toma un rumbo más amable a través de un sano movimiento melancólico. Pero no del todo, ya lo que realmente domina el sonido de la placa es la efusividad lisérgica de los teclados y los escapes de guitarra, que hacen de esta propuesta algo sombrío.
¿Sofocante?... Sí, esa es la primera palabra que puedo traer a la mente después de escuchar el tema de entrada y que da nombre al álbum ‘’Witch Burning’’, donde poco más de diez minutos de la mas desenfrenada omnipotencia del teclado bastan para precisamente eso: Sofocar, producir calor y demostrar que la combustión espontánea humana es algo real… Por suerte antes de que eso suceda llega ‘’My Sweet Jane’’ y el disco toma un rumbo más amable a través de un sano movimiento melancólico. Pero no del todo, ya lo que realmente domina el sonido de la placa es la efusividad lisérgica de los teclados y los escapes de guitarra, que hacen de esta propuesta algo sombrío.
Se dice -por información oficial- que fue grabado durante una sección en algún bar improvisado como estudio… Se dice también que el Moog estaba registrado con el No 23, uno de los primeros en ser fabricados, lejos de todo esto nos encontramos frente a un disco olvidado que merece ser oído.